
Hace pocos días leí en Facebook un post que me alarmó: “¿Por qué los cristianos no deben participar en Halloween?”. Hace poco, también, visité el blog de un amigo mío, judío mesiánico, que respondía a la pregunta: ¿por qué hay “cristianos” que celebran ésta y otras fiestas satánicas, y no honran las de Yahveh? También, la semana pasada recibí un WhatsApp de un amigo intercesor con consejos para hacer frente a Halloween. El mensaje contenía cinco puntos para guiar a los cristianos y a la Iglesia a orar durante esta celebración pagana.
Decía así: “Consagremos a Dios el mes de octubre en oración. Permanezcamos alerta todo el mes, e intensifiquemos la oración en favor de nuestros niños y jóvenes. La actividad espiritual del maligno se intensifica, no solo en los lugares donde se practica el satanismo y la brujería, sino en las escuelas, los centros comerciales y los medios de comunicación.” Además, el mensaje de enfatizar la oración es una estrategia válida para plantar cara al reto que afrontan nuestros hijos.
Por mi parte, estoy de acuerdo con todos sus puntos de oración y cómo podemos actuar ante la que se nos viene encima con Halloween. Yo creo y sé que no puedo afrontar ningún desafío sin oración e intercesión. Pero el leer el WhatsApp y pensar en los puntos de oración me hizo pensar que tenía que quedarme encerrado en casa con mis hijos. Recordé que en mi país de origen, las personas que consideran el mundo material como un obstáculo para la búsqueda de la vida correcta, el pensamiento correcto y la paz mental. Se retiran y van a Himalaya o a las cuevas haciendo meditación para que puedan tener pureza de corazón y paz mental.
Entonces, ¿qué significa el texto bíblico que asegura: “…el que está en vosotros es más poderoso que el que está en el mundo?”. Además, ¿qué tipo de Dios estoy presentando a mis hijos? Si el Dios de la Biblia es “Todopoderoso, Bueno, Santo y Creador”, ¿qué responsabilidad tengo como creyente?, ¿cómo debo actuar frente al maligno que roba, mata y destruye lo que mi Padre Celestial ha creado? Es decir, además de orar ¿qué debo hacer?
Como procedo de la India y soy, además, misionero, sé que existe el mundo espiritual y que puede influir en el mundo material (el mundo físico). Sé que existe un mundo espiritual benigno y un mundo espiritual maligno. Además, por haber crecido en la India uno sabe que el mundo espiritual no es cosa de bromas. Así que no se debe tomarlo a la ligera ni hacer burla de él. Sobre todo, el mundo espiritual maligno se opone al bienestar del ser humano. Intenta esclavizar a éste por medio del temor y el terror. Su objetivo es, “robar, matar y destruir”. Para mí, Halloween significa abrir las puertas, conceder gratuita e innecesariamente un punto de apoyo al archienemigo de nuestras almas. Esto puede ocurrir de forma consciente o inconsciente.
“Me pregunto qué es lo que caracteriza a los cristianos fuera de las iglesias. ¿Se nos conoce por ser críticos, consumidores o imitadores de la cultura? Me temo que sí. ¿Por qué no se nos conoce como cultivadores, es decir, personas que cuidan y aportan lo mejor a la cultura humana, que hacen un trabajo arduo y minucioso para preservar lo mejor que hicieron nuestros antecesores? ¿Por qué no se nos conoce como creadores, pensadores y hacedores de cosas no imaginadas ni hechas, cosas que hacen que el mundo sea más acogedor, más atractivo y más hermoso? ” —Andy Crouch.
Como cristianos ¿consumimos cultura o la criticamos? Ambas posturas nos prohíben impactar la cultura. Los consumidores están tan dentro que no pueden evaluar, analizar ni criticar para evitar el daño. Por otro lado, los críticos están tan fuera, que son irrelevantes, fastidian el buen rollo, y como resultado son ignorados o expulsados de la sociedad.
Nosotros fuimos creados a semejanza del Creador, llevamos impresa su imagen. No debemos consumir lo que no propaga la rectitud, lo que no siembra la paz, lo que no es bello y verdadero. Tampoco debemos limitarnos a condenar siempre. Según el modelo del Génesis, debemos ser creadores y cultivadores, como nuestros primeros padres.
Tenemos que crear y cultivar “CONTRA CULTURA”, contra la cultura de Halloween. Usar nuestras iglesias y locales para organizar eventos que creen un ambiente de GENEROSIDAD, VIDA, BONDAD, GOZO, AMOR AL PRÓJIMO, COMPASIÓN, etc. Eventos en los que haya espacio para los niños y los jóvenes de la iglesia y para las familias de nuestros barrios. Eventos que estén bien preparados, que sean de calidad y, sobre todo, en los que cada detalle esté bien cubierto de oración.

El año pasado, JCUM Madrid organizó un Festival de Otoño que visitaron casi 100 niños con sus padres. Un vecino nos dijo: “Muchas gracias por ofrecernos esta alternativa porque a nosotros no nos gusta Halloween, pero no teníamos otra opción para nuestros hijos, pero ahora como familia podemos participar en algo bueno.” Por eso queremos ver una multiplicación del “Festival de Otoño” en cada barrio de la ciudad y de la nación.
“Cuanto más grande sea el cambio que esperamos, más tiempo debemos estar dispuestos a invertir, más debemos esforzarnos y esperar” —Andy Crouch
Además, el 31 de octubre también se celebra el día de la Reforma, un día muy significativo para la Iglesia y para todo el mundo. La Reforma puso la primera piedra para edificar una cultura de justicia social, derechos humanos, y libertades en el mundo moderno. Tomemos una inspiración de los padres de la Reforma y sigamos reformando nuestras naciones.
Agradecimientos especiales a: Antonio Perez