
Durante la celebración anual de nuestra ONG Cien por Cien Vida, estaba parafraseando algunas de las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ” Ama a tu prójimo como a ti mismo crea vecindarios más seguros”. “Nunca lo vi así y no me di cuenta hasta ahora”, dijo una madre y vecina Española. Respondí: “En el bienestar y la paz de mi vecino y vecindario descansa la paz y la seguridad de mi propia familia”.
Cuando las personas buscan una casa para alquilar o comprar, a menudo verifican primero el vecindario para ver qué tipo de vecindario es. Y casi siempre la prioridad es un vecindario seguro. Podemos dar la mejor educación, trabajar arduamente para satisfacer las necesidades de nuestra familia y facilitar un ambiente seguro para nuestros hijos. Pero si el vecindario, el pueblo, la ciudad o incluso el país no valoran en igual manera el bienestar y la seguridad de su gente, entonces todo lo que yo hago para la seguridad y el bienestar de mi familia no será suficiente. Nosotros y el gobierno tendremos que gastar una gran parte de nuestros presupuestos en seguridad en lugar de salud, educación, transporte, etc.
Cuando la sensación de inseguridad se perpetúa en el tiempo eso motiva o debe motivarnos a buscar un entorno más seguro. Podemos observar esta tendencia como una de las principales causas de la creciente crisis de refugiados que enfrentamos en nuestro tiempo. Mi esposa y yo conocimos a una pareja de Venezuela durante un programa navideño en la escuela de nuestros hijos. Estas son personas altamente calificadas con títulos en medicina que tenían buenos trabajos, pero tuvieron que abandonar su país debido a la situación política y social allí. El hombre dijo: “Jitu, dejé todo atrás, vine a España y ahora estoy trabajando en un restaurante como camarero porque quería que mi familia estuviera segura y mi hijo creciera en un ambiente más seguro”.
Mi esposa y yo con nuestros dos hijos vivimos en un barrio de clase media, hay muchas familias inmigrantes pero gente trabajadora; esto significa que mayoría de nuestros vecinos no tienen necesidades materiales. Pero el solo hecho de parar para saludar y preguntar sobre su salud o incluso sobre sus mascotas ha iniciado excelentes conversaciones que nos ha llevado a reconocer que hay gente buena. Algunos donan ropas o juguetes pensando en nuestros proyectos en India, Marruecos o Uganda.
A los inmigrantes les cuesta integrarse socialmente y por las diferencias sociales, culturales y de comunicación se puede crear este concepto separatista de “nosotros” y “ellos” en vez de “somos”. Me doy cuenta de que los medios de comunicación tienen tanta influencia en nosotros que tendemos a formar una opinión sobre nuestros vecinos inmigrantes a partir de lo que vemos en los medios y en los informes de la televisión. Pero cuando nos acercamos a ellos sólo porque son nuestros vecinos, nos daremos cuenta de los conceptos erróneos que teníamos sobre “ellos”. Nuestros vecinos marroquíes se sienten seguros dejando a sus hijos con nosotros si tienen alguna necesidad; envían a sus hijos a nuestras clases de inglés y otras actividades en la Asociación durante la semana. Este año una familia nos invitó para celebrar el cumpleaños de uno de sus hijos de 11 años. Éramos la única familia que fue invitada, y el resto eran los cuatro compañeros de clase del niño.
Cuando realmente muestro respeto y cariño a mis vecinos, eso también me hace abrir mi mundo a ellos. Ven quién soy, qué valores practico, cómo trato a mi esposa, a mis hijos y a los demás. Los proyectos con los pobres y necesitados etc. se dan cuenta de que realmente nos importa la vida de las personas, amamos a esta nación y nos preocupamos por su gente.
Es fácil amar a nuestro prójimo si estamos caminando en la libertad que Cristo nos ha traído, porque construimos nuestra identidad sobre lo que Dios dice sobre nosotros y no sobre lo que otros dicen. Mi identidad en Cristo me hace libre para amar. El amor es un atributo que florece en el entorno de la libertad; si somos egoístas, seremos incapaces de amar a los demás.
¿Es esta enseñanza del Señor Jesús un mandamiento religioso para que recibamos “el favor de Dios” o “nos salvemos” y lleguemos al cielo? Creo que es mucho más que eso. La aplicación de estas palabras de Jesús nos lleva a crear barrios más seguros, ciudades más seguras y países más seguros, “aquí en la tierra como en el cielo” El mundo está sufriendo por la falta de la aplicación del cristianismo bíblico


